Mari Carmen Verdú Jordá – Espanha

Hacía años que mis hermanas me insistían para que fuera a Mozambique, pero lo veía tan lejos ….. Pensaba que con las fotos, diapositivas , vídeos y lo que me contaba mi hermana era suficiente para comprender ese mundo. Murió mi marido, mis hermanas volvieron a insistir y fue como si desde el Cielo me empujaran para que fuera. Y fui y mi estancia allí me ha “marcado “ para lo que me quede de vida en este mundo. Me sentí transportada a una realidad completamente diferente a la que yo conocía y estaba alucinada. Por una parte el grupito de Hijas de la Caridad trabajando sin descanso, con una fuerza y una alegría como sólo pueden tener los verdaderos seguidores de Jesús, y por otra parte los numerosos enfermos que cada día acudían al Hospital Carmelo con una paciencia infinita y que nos respondían cariñosamente, con una sonrisa cuando les saludaba. Y , claro está, los preciosos niños que se tomaban sus medicinas sin quejarse. Lo que más me gustaba era el rato que pasaba con los niños, jugando con ellos (todos querían que les dieras la mano) y yo estaba deseando poderles dársela, besarles y abrazarles. Recibía como pago unas sonrisas que me llenaban el alma y que todavía las siento dentro de mi.

Vuelvo a mi mundo y me siento rodeada de cosos banales y de gente (incluida yo muchas veces) que tiene unas preocupaciones tontas y sin importancia.

He trasmitido mi experiencia a muchos amigos y todos nos sentimos unidos a Mozambique y sobre todo a los que estáis en ese Hospital Carmelo que funciona estupendamente.

Deseo volver .
Un abrazo