Emilia Verdú – Espanha

Conocer el Carmelo ha sido un regalo de Dios, una bendición en mi vida. Mi profundo agradecimiento a la Comunidad por abrirnos la puerta de su casa y darnos la posibilidad de conocer una realidad tan diferente de la nuestra. Mi admiración por la gran labor que hacen en favor de los más necesitados; he visto allí cómo siguen fielmente con ilusión y esperanza la máxima que Jesús nos enseñó: lo primero de todo el amor y el bien de la persona concreta, he visto el esfuerzo diario de encontrar los recursos necesarios para tantos enfermos.

Siempre llevaré dentro de mí la sonrisa de los niños, la alegría que se respira en el hospital en medio de tanto sufrimiento, la solidaridad entre ellos, la aceptación resignada de lo que les pueda pasar, la generosidad. Todos estos valores que son los que pueden aportar felicidad al ser humano, se han perdido en la sociedad en la que me ha tocado vivir, donde prima el individualismo, el egoísmo, el poseer, el consumir, produciendo, bajo la apariencia de bienestar i felicidad, una constante insatisfacción.

Mis deseos de volver al Carmelo de donde siempre regreso con más paz interior y teniendo más claro lo que es realmente importante.

Mis deseos que las Hermanas no desfallezcan en los momentos difíciles y no pierdan la confianza en Dios y en el ser humano